Por DinersClub |

Las escuelas y los colegios más allá de ser espacios de aprendizaje y conocimiento, son lugares de socialización, que nos ayudan a encaminarnos psicológica y emocionalmente. Por esta razón, a través de la enseñanza virtual, se han vivido algunas complejidades durante la pandemia la principal: la falta de interacción social entre los estudiantes. Esto ha llegado a generar afectaciones en su salud mental y equilibrio emocional.

Si bien la enseñanza presencial está llena de beneficios para nuestros hijos, en este regreso a clases es importante fortalecer varios aspectos que nos preparen mejor para retornar a ella. Es por esto que hemos acudido a la Doctora Karla Villagómez, psicóloga clínica, para que nos dé una guía de cómo manejar el proceso de retorno a las aulas en escuelas y colegios:

Autorregulación: Empezar por uno mismo

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Regreso a clases

Los hijos necesitan de la guía de sus padres para aprender, entender y posteriormente saber cómo manejar sus emociones o comportamientos. Es decir, el adulto primero debe mirarse a sí mismo, evaluar su posición, emociones y comportamientos para luego transmitírselo a sus hijos.

Transmitir tranquilidad y seguridad es importante, pero siempre desde el amor y respeto al otro, no desde el miedo o la incertidumbre que pueden paralizar al niño o adolescente. Es necesario continuar enfatizando los cuidados y normas de bioseguridad, pero no sembrar miedos o inseguridades que no aporten al equilibrio emocional del niño, niña o adolescente.

Por esta razón, se recomienda que para este regreso a clases el padre o madre de familia inicie por aprender a autorregular sus emociones y comportamientos ya que estos serán asimilados por sus hijos.

Mirar a los hijos desde el amor: Poner atención a sus comportamientos 

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Regreso a clases

Tras haber cumplido el primer paso de mirarse a uno mismo, viene la fase de observación hacia los hijos. Tener la capacidad de mirar desde el amor significa que el padre o madre de familia pueda realmente conectarse y sintonizarse con el sentimiento de sus hijos, sin que los miedos propios del adulto, angustias e incertidumbres nublen esta mirada. 

El observar con atención permite a los padres de familia estar atentos y poder identificar cambios en el comportamiento de sus hijos: reacciones diferentes, malestares o sentimientos de inquietud. Enfrentarse a la “nueva normalidad” puede generar estas reacciones y justamente son los padres quienes deben convertirse en la guía, apoyo y contención emocional.

En la observación pueden saltar algunas señales de alerta que deberán ser evaluadas y darles especial atención. Por ejemplo, el niño o adolescente está más callado que de costumbre, es más irritable, le cuesta seguir una conversación, no disfruta de las cosas que usualmente sí le gustaba hacer, entre otros.

Para estos casos se recomienda mantener la observación y si los comportamientos preocupantes son permanentes, evaluar los hijos con un profesional.

Conversar: Fomentar el diálogo con los hijos 

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Regreso a clases

Como padres siempre es recomendable mantener un tiempo de calidad con los hijos, en donde se los escuche con calma y se les transmita que están con ellos, no solo físicamente sino también desde el corazón.

La comunicación asertiva es fundamental para, además de obtener información sobre el otro, crear un vínculo entre padres e hijos. Así, una vez que se haya identificado mediante la observación que el menor puede estar necesitando ayuda debido a inestabilidades por el retorno presencial a clases, es momento de abrir el diálogo. Este se lo debe hacer de la manera más simple y genuina posible, a través de un lenguaje amable, positivo y consciente.

Empatizar: Conectar con sus emociones y sentimientos

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Regreso a Clases

Regresar a clases en medio de una pandemia puede significar que las emociones se encuentren más intensas y es ahora cuando se necesita que los padres estén comprometidos con educar a los hijos desde la comprensión y la conexión. Es decir, que puedan validar y aceptar lo que los pequeños sienten, estando presentes y atentos a sus necesidades y deseos.

Para empatizar con los más pequeños es necesario ayudarlos a reconocer sus emociones, poniendo palabras a sus comportamientos. De igual forma, se les puede recordar que pueden jugar con sus compañeros y divertirse manteniendo las normas de bioseguridad con el fin de demostrarles que volver a clases es lo mejor para ellos. Esto les dará un sentido de seguridad y confianza.

Acompañar y apoyar a los hijos 

Después de un año y medio de clases virtuales, varios padres asumieron un nuevo rol en el aprendizaje de sus hijos. Por lo que, para los más pequeños, el distanciarse de sus padres e ir a un lugar sin ellos, en este caso a la escuela, puede resultar muy difícil. Por esto, acompañarlos significa estar presente para ellos siempre y en todo momento, aun cuando no se está físicamente. Para lograrlo es importante que el adulto sea paciente, brinde ese gesto, esa escucha, esos abrazos y sonrisas que tanto bien pueden hacer a los más pequeños.

Apoyarlos también puede significar ser creativos y encontrar la manera de seguir conectados a distancia. Algunas estrategias simbólicas que se pueden utilizar con los  pequeños son: el llevar una pulsera que le recuerde a mamá o llevar un dibujo de un beso de mamá y papá.

Finalmente, es oportuno que los padres puedan mantenerse en constante comunicación con la comunidad escolar para su tranquilidad y poder afrontar este desconocido, pero alentador y esperanzador regreso a clases.